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Reyerta

20 May

Por Miguel Ángel Lino

Mientras un elefante se columpiaba sobre la tela de una araña; Juan Carlos, abotagado y liado –como dicen los españoles-pedía perdón cual si fuera el Paquito del verso que arrepentido prometía: “Ya no haré travesuras”. Cumpliéndose un nuevo axioma que si es de sabios equivocarse y rectificar; de reyes, meter la pata y pedir perdón.

La cosa está clarísima: El rey de España se equivocó igual que cuando le gritó “ya cállate” al bocón de Chávez. Pero también quedó de manifiesto que tiene vergüenza y honor para reconocer sus errores.

El azotón del rey me sirve para comentar que no me gusta que maten a mansalva a los animales en inhumanas cacerías; como tampoco que humillen, laceren y estoqueen a los toros en dispar lidia por ancestral que sea la llamada fiesta de luces y consecuente afición a la tauromaquia.

Porque la reyerta en cualquiera de sus acepciones -como contienda, bronca o pelea- si no es pareja propicia el abuso del poder y de la fuerza.

Pero, por lo que más quiera, no me vaya a relacionar con la politiquería del partido Verde dizque ecologista. Porque si no pertenezco a partido alguno, mucho menos me puedo identificar con la demagogia de quienes por un lado piden la pena de muerte para delincuentes humanos y por el otro, se conduelen del sacrificio del llamado toro de lidia.

Mejor dediquémonos a la caza de significados de palabras y demos en el blanco lingüístico de los siguientes ejemplares, apoyándome con información de www.elcastellaño.org * y otra de mi cosecha:

*Elefante.- “Los griegos llamaron a estos animales elephas, término que inicialmente significaba «marfil».  La palabra fue heredada por los latinos como elephas-ntis; pero en la Edad Media cambió en latín, en inglés y en francés a olifantus”…

El rey Juan Carlos dice que lo invitaron de cacería y que a él no le costó. Pues vaya que se ahorró un dineral, porque en la actualidad una expedición para ir a cazar un “olifantus” tiene un costo de 37 mil euros. En pesos, ¡mejor ni le digo!

*Contrabando.- “El vocablo ban pasó del francés al italiano para formar la palabra bando con el sentido de edicto. Por ejemplo: La emisión de un bando solemne para declarar como delito la introducción de mercancía sin pagar los impuestos correspondientes. Del italiano pasó al español con dicha acepción, tal y como se utiliza en inglés, ya que to ban quiere decir prohibir”.

En el 2011, se incautó contrabando de colmillos de elefante por un total de 23 toneladas de marfil. Lo que representa la caza ilegal de 2,500 paquidermos. Y ojo: que los elefantes no son los únicos especímenes de los paquidermos; también lo son los jabalíes e hipopótamos…

Espécimen.-  Así, con acento en la segunda “e” cuando se diga o escriba en singular. Y especímenes en plural. “Especimen”  con acento prosódico en la “i” es un error común, pero error al fin.

Rifle.-  Igual que en inglés, en español se escribe rifle, palabra que proviene del francés “rifler” que quiere decir “hacer ranuras o rayas”. Por eso la desconcertante definición del Diccionario de la Real Academia que señala: “Fusil rayado… alargado”. Lo que justifica que al rifle se le clasifique como “arma larga”.

Furtivo.- Es un adjetivo que proviene del latín “furtívus” y que indica “lo que se hace a escondidas”…

De no haberse dislocado la cadera, el rey Juan Carlos hubiera sido un cazador furtivo. Pero su desliz hizo público y notorio que no merece ser presidente (menos honorario) de ninguna sociedad protectora de animales.

Follón.- En su acepción de alboroto, discusión tumultuosa, enredo y complicación se desató en España, porque mientras muchos están “de paro”, sin trabajo y ni un euro partido por la mitad: El soberano de la Casa de los Borbón, de caza armó el follón y la reyerta.

ACLARACIÓN: Un amable lector de Tijuana señaló como “romántica” mi definición de latín “líber libri”, que por supuesto quiere decir libro; pero a la vez: “líber libri, también significa “membrana” o “corteza de árbol”. Gracias por escribirme y por leerme.

 
 

Líber libri

20 May

Por Miguel Ángel Lino

Bien vale la pena romper la tradición de una sola palabra en el título de mi artículo de hoy, máxime que escribo utilizando dos hermosas palabras en latín que significan “corteza de árbol”. Del que para muchos –como para mí- es el objeto más valioso del mundo: El libro.

Por supuesto, no todos o cualquier libro. Me refiero a los que aportan para ayudarnos a ser mejores personas. De manera especial me refiero a la literatura que por más cruda, amarga e inquietante que sea la “historia” que nos relate, siempre contiene la posibilidad de hacernos reflexionar y elegir entre el bien, el mal o una dosis de ambos.

Hoy es un día más que propicio para escribir acerca de él, porque apenas ayer se celebró el “Día del libro”. Que es tanto como decir el día de la libertad de expresión y de conciencia. Porque dígame usted en dónde hay mayor autodeterminación personal que en las páginas de un buen libro. Tanto para procesar lo que se escribe como lo que se lee. Que por qué el 23 de abril y no otro día de éste o cualquier otro mes.

Pues así sucedió al principio en 1926 cuando originalmente se le llamó “La fiesta del libro”, que fue instituida el 7 de octubre ante la probable fecha de nacimiento de Miguel de Cervantes Saavedra en 1547 (aunque otros opinan que nació un 29 de septiembre). Eran los tiempos de Alfonso XIII rey de España en plena dictadura del general Miguel Primo de Rivera y ellos “imponían las fechas”…

Años después, en 1930 se decide que sea el 23 de abril tratando de hacer coincidir el día en que mueren Cervantes y Shakespeare, íconos de la literatura española e inglesa. Aunque la verdad sea dicha: Cervantes falleció el 22 de abril y Shakespeare en mayo si nos atenemos al calendario juliano que estuvo vigente hasta el siglo XVIII. Pero tratándose de tan grandes genios de la literatura, vale el certificado fúnebre a conveniencia. El hecho real es que fue el poeta toledano y renacentista, Garcilaso de La Vega, el que muere el 23 de abril de 1616, quien paradójicamente no publica nada en vida…

Mas la celebración de lo publicado se conserva hasta nuestros días, a pesar de que a muchos les pase de noche. Y fue en 1995 cuando la UNESCO instituye el “Día del libro y del derecho de autor” y elige una ciudad para que sea “La capital mundial del libro”… A partir de ayer y durante los próximos 364 días, Ereván –capital de Armenia- desarrollará un intenso, interesante y variado programa que involucra a toda la cadena: escritores, editores, libreros. bibliotecarios y –por supuesto- lectores. Ereván es hoy un importante centro cultural y científico con una población superior al millón de habitantes. Como capital mundial del libro sucede a Buenos Aires que apenas antier ostentaba tal distinción y será Bangkok –capital de Tailandia- que la detente a partir del 23 de abril de 2013.

¿Cómo podemos celebrar el “Día mundial del libro”? En forma ideal comprando y regalando un libro y con él, una rosa. Pero lo más práctico será leyendo. Para realizar lo que muy bien ha señalado el escritor chileno Antonio Skármeta (autor de la novela “Soñé que la nieve ardía”) en un artículo publicado en la revista El Correo de la Unesco: “No se equivocan quienes dicen que los libros concentran una comunicación más íntima con el lector, menos mediatizada. No hay que hacer ningún clic para llegar y sumergirse en él.” Porque aun y cuando tengamos el deber de preservar los bosques, ningún “líber libri o corteza de árbol” tendrá mejor destino que convertirse en un célebre y celebrado libro.

 
 

Sebastian*

22 Abr

Por Miguel Ángel Lino

Mi madre, ama y señora de los refranes, a menudo me decía: “La oportunidad la pintan calva”. Por ello, al ver a Sebastian tomando café en la fundación que lleva su nombre, no desaproveché la ocasión y junto con mi esposa me lancé a saludarlo. Con la característica sencillez y claridad del norteño, se puso a platicar con nosotros sin recelo ni formulismo alguno…

"El Caballito", en el Paseo de la Reforma, Ciudad de México

“No te acuerdas; pero hace años platiqué contigo acerca de un proyecto de imagen publicitaria para una tarjeta bancaria que no se realizó” –le dije y agregué- “Lo que sí tenemos en un muro de la casa es una litografía firmada por ti del dibujo que realizaste para la Casa Domit de Polanco”. Al tiempo que pensaba que lo que me gustaría tener es una escultura suya; pero ninguna de sus famosas y monumentales obras caben en nuestro jardín, como “El Caballito” del Paseo de la Reforma…

Puerta del Sol en Chihuahua

Verónica, mi esposa, alternando le tocó fibras sensibles. Primero porque le comentó que conocía gente de Camargo, Chihuahua, tierra de Sebastian. Pero más aun cuando le recordó que en una entrevista televisiva de hace años comentó que de niño acompañaba a su mamá por las tortillas, en donde le regalaban masa con las que hacía efímeras esculturas. Tal vez modelos de futuras obras. Sebastian sonrió y precisó: “Bueno, la mitad me la comía y con la otra, jugaba”.

La sonrisa mudó en gesto de asombro cuando mi esposa le comentó sobre el centro de estudios en donde su hija cursa su carrera profesional. “¿Cómo sabe eso?” –Preguntó Sebastian–. “Porque el nuestro estudia en el mismo lugar” –Intervine cerrando la conversación– “Ojalá que algún día caminemos por la alfombra roja por alguna realización de nuestros hijos”.

Después, Sebastian nos invitó a conocer un espacio de la fundación que en ese momento estaba cerrado al público. Un enorme foro por debajo del nivel de la Avenida Patriotismo en donde estaba montado un espectacular viacrucis de estilo Sebastino, representación que confluye en un espléndido altar con una cruz en azul añil montada sobre un gran respaldo de metal dorado con altorrelieves que según mi interpretación representan una sucesión de cálices. Al fondo, los muros están pintados con el tradicional color morado propio de Semana Santa. Por su significado y valor artístico, fue un privilegio visitarlo solo y mi alma (VS).

En la misma Fundación Sebastian, A.C., se presenta una exposición colectiva de arte contemporáneo titulada “Las posibilidades de la forma”, con obras de Gilberto Aceves Navarro, Gustavo Arias Murueta, José Luis Cuevas, Manuel Felguérez, Manuel López Loza, Vicente Rojo, el propio Sebastian, Francisco Toledo y Roger Von Gunten.

Una singular muestra de nueve artistas -“vivos y creando”- con dibujos, grabados, pinturas y esculturas que como se presentaron hasta el domingo pasado en la Ciudad de México; ahora bien pudieran estar en alguna megalópolis como Barcelona, Buenos Aires o Nueva York. Eso sí, con más y mejor promoción cultural, de la mucha que nos hace falta en nuestro atribulado país.

En entrevista para “Primero Noticias” con Carlos Loret de Mola, Sebastian aceptó la influencia de Siqueiros; pero también comentó que siendo Sebastian era el “Benjamín” de la llamada “Generación de la ruptura”. Circunstancia que me parece importante destacar porque sin olvidar la historia y la obra de los grandes muralistas: Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros… Sebastian es el presente de la obra de gran formato cuyas esculturas monumentales tienen más que sobrados méritos de admiración y reconocimiento.

Pero ni contexto o pretexto, el tiempo se vive solo en el instante mismo en el que suceden los hechos. Y en ese momento, la obra de Sebastian tiene un impacto inmediato y subyugante. Por eso afirmo que es grande la sencillez y la genialidad que se contienen en la persona y en la obra del escultor Enrique Carbajal González, mejor y mundialmente conocido como Sebastian.

*Sin acento como lo escribe el propio escultor.

Arcos del Milenio en Guadalajara

 
 

Modo

17 Abr

Por Miguel Ángel Lino

El pasado jueves, día santo en la tradición católica, caminé por calles semivacías de la colonia Roma. Pocos autos y menos gente circulaban por la clásica calle de Colima bajo un inusitado cielo azul. Soplaba un viento fresco ideal para ir disfrutando fachada por fachada, afortunadamente muchas aún de principios del siglo XX y de aire afrancesado…

De repente, al abrirse un portón de madera labrada y ver la escalera recta que conduce a una estancia principal, recordé la casa de un viejo sabio que fue el médico de cabecera de mí familia como se estilaba a mediados del siglo pasado. El doctor Cuevitas como cariñosamente le llamábamos. Era apenas el principio de un reflexivo viaje al pasado en la Ciudad de México.

Así llegué al número 145 de la citada calle de Colima en donde se encuentra el Modo: “Museo del objeto del objeto” -dedicado a la comunicación y al diseño- dentro de una casa que fue construida en 1906. El Modo es una magnífica idea que viene a reforzar la oferta de espacios artísticos, centros culturales y galerías diversas que abundan en la Colonia Roma. Y ahora, en tiempo de elección presidencial, resulta muy oportuna la actual exhibición con objetos propagandísticos que abarcan 100 años de campañas electorales: de Porfirio Díaz a Vicente Fox.

La gigantesca colección de más de dos mil objetos pertenece a Bruno Newman, fundador del Modo;  la curaduría es Juan Manuel Aurrecoechea; la museografía de Rodrigo Luna y la asesoría histórica y política de Juan Antonio Aguilar Rivera. Un trabajo acucioso, bien montado y con algunas piezas muy llamativas.

En particular los aretes que parecían de plata con el rostro de Francisco I. Madero son de lo más original que observé. No sé qué efecto habrán causado en su época o si fueron considerados como triviales. Pero hoy, con la carita de Peña Nieto serían el promocional ideal, ya que no tiene espacio para inscribir un lema ahorrándose la lectura.

O la cajetilla de cigarros Delicados con propaganda de Díaz Ordaz, para muchos infumable. El refresco con la cara de Zedillo, de trago amargo para los priistas. O el boleto de autobús urbano en papel de china con el nombre de Miguel Alemán; quien al final de su mandato figurara como uno de los hombres más ricos del mundo. ¡Viva el proletariado!

Por supuesto vi lápices, plumas atómicas, llaveros, cerillos, camisetas, gorras, viseras, tazas y vasos tipo “pepsilindro”; pero también se exhiben tinteros de cristal cortado, finas plumas estilográficas, encendedores metálicos grabados; relojes de pulso y de pared; bonos y billetes; platones y vajillas con el rostro del candidato. Aunque no me imagino comiendo en un plato con la cara de López Obrador. Tampoco se me hubiera antojado con la de López Mateos, el único presidente mexicano nacido en Guatemala, según consta en documentos guardados en el archivo del Colegio de México (Revista Nexos en línea, abril de 2012).

Muy pocos objetos de las candidatas Rosario Ibarra de Piedra y Patricia Mercado. Pero con ellos se desmiente la idea equivocada de que Josefina Vázquez Mota es la primera mujer que aspira al puesto de presidente de México. Cuya propaganda vi a un par de cuadras del museo en donde se señala: “Josefina diferente será presidenta”. Diferente hasta por el uso gramatical controversial respecto al participio activo y al mandato constitucional que en su Artículo 82 señala que el cargo se denomina: “Presidente de los Estados Unidos Mexicanos”. Y conste que no es cuestión de género versus sexo; sino de gramática, rima y respeto a la Carta Magna.

El momento para la reflexión surge al ver juntos los lemas de campaña, por ejemplo: “Arriba y adelante” de Luis Echeverría; “La solución somos todos” de José López Portillo; “La renovación moral” de Miguel de la Madrid… “Bienestar para tu familia” de Ernesto Zedillo o “El voto del cambio” de Vicente Fox.  Qué bueno que pude conocer el “museo del objeto del objeto”, para tener presente lo que se dijo y en realidad lo que se hizo. Porque poco han cambiado las frases y menos los político. Ni modo.

 
 

Abuela

21 Mar

Por Miguel Ángel Lino

¿Natalia o Diega? Mi abuela.

Un día mi madre me confió que mi abuela no se llamaba Natalia sino Diega y a mí ya se me hacía tarde para ir a interrogarla. No es que yo dudara de mi madre; pero tenía curiosidad sobre cómo había sucedido tan radical cambio.

Lo hice y así me fue. Mi abuela se me quedó viendo con cara adusta y me increpó enfatizando cada palabra:

-¿Quién te dijo semejante mentira?- Por el tono indignado, inmediatamente afloró la verdad: Sin aceptarlo supe que en realidad se llamaba Diega.

El cambio de apelativo hoy me parece perfectamente comprensible. Natalia es un nombre mucho más bonito, sobre todo si lo comparamos con uno tan “federico” como Diega, disculpándome con las féminas de tan improbable nombre. Tal vez me lluevan reclamos desde Sevilla.

Bastaría con agregar que el apellido de mi abuela no era “de la Corcuera” ni “Montero”, que al combinarlo con Diega de la Corcuera suena aristocrático o Diega Montero a “bailaora” de flamenco. Pero su apellido era García. Diega García… ¡Qué bueno que se puso Natalia!

Y cuando digo “se puso Natalia” es porque mi abuela nunca hizo ningún trámite legal para sustentar el cambio. Un buen día dejó de existir Diega y (me imagino) mirándose al espejo se puso Natalia. Lo más sorprendente es que éste  fue un secreto hasta para sus hijos y nietos.

La impostura la descubrió mi madre cuando la tía Genoveva vino de visita a la casa y sin empacho delató a mi abuela: -Tu mamá se llama Diega y tú no naciste en Torreón como ella dice, sino en Gómez Palacios. Lo que pasa es que “la Diega” es muy presumida-…

Y lo era. Pero de manera encantadora y sugestiva. Seguido nos recomendaba a mis hermanos (9) y a mí que siempre anduviéramos bien arreglados, diciéndonos: “Uno debe vestirse como debe; aunque deba con lo que se viste”.

Pero, por encima de la ocurrencia de cambiarse el nombre, el cambio crucial en la vida de mi abuela fue al quedarse viuda, con cuatro niños pequeños, sin dinero ni propiedades. Y, para completar el dramático cuadro, nunca en su vida había trabajado.

Herlinda, mi madre.

No sé por qué, y ya no tengo a quién preguntarle, mi abuela conocía al general Agustín Olachea, a quien acudió para solicitarle ayuda. Olachea la recomendó para un trabajo increíble. Mi abuela hizo maletas, tomó a sus hijos Carmen, Miguel, Herlinda (mi madre) y Lupe para trasladarse con ellos a vivir en Mexicali…

A finales de los años 20, dejó su casa y tranquilidad en Gómez Palacios para venir para a chambear en la entonces pequeña aduana mexicalense. Mi madre decía que mi abuela se desempeñó como celadora; yo francamente lo dudo. ¿Qué hizo exactamente? Nunca lo sabré, pero desde entonces pudo mantener cinco bocas incluida la suya.

Escuela para niñas "Leona Vicario"

Pasaron los años, hasta el momento que mi madre me cantó el himno de la escuela primaria donde estudió junto con su hermana Carmen. Entre todas las estrofas, llamó poderosamente mi atención la que dice: “Escuela querida…farol que iluminas mi débil razón”. Acertó: mi madre cursó algunos años de su primaria en la Leona Vicario.

Mi abuela, mi madre y mis tíos, tan solo vivieron 7 u 8 años en ésta airosa tierra. En 1936, mis padres se casaron en la iglesia del Buen Tono en Ciudad de México: Él de 28 y ella de 17 años. La entregó al pie del altar el tío “Sanmiguel”, nombre que no dudo ni tantito pudo haber inventado mi abuela.

Pasaron 54 años hasta el día que junto con mi padre vine a casarme a Mexicali con una hermosa cachanilla. Herlinda mi madre y Natalia mi abuela no pudieron acompañarnos. Ya habían muerto. Pero creo que les hubiera gustado y júrenlo que mi abuela hubiera sido el alma de la fiesta, pidiéndole a los mariachis (que por supuesto no tuve en mi boda) su canción favorita: “El corrido de Cananea”.

Apreciado lector: Le conté todo esto porque ahora –cada miércoles- a través de las sesiones de la Sociedad de Historia “Centenario de Mexicali” estoy descubriendo la tierra que en parte también fue de mi madre y de mi queridísima Natalia, mi abuela.

Aduana de Mexicali

 
 

Chispotear

08 Mar

Por Miguel Ángel Lino

El Chavo, 1979

El verbo chispotear, consignado en el Diccionario de Mexicanismos de la Academia Mexicana de la Lengua, que comúnmente se utiliza como “se me chispoteó” al cometer un error o indiscreción, se dice en nuestro país como en varios de Centro y Sudamérica por influencia del Chavo del Ocho…

No sé si Roberto Gómez Bolaños pase a la historia del entretenimiento televisivo; pero sin la menor duda, Chespirito lo hará.

Tal vez por mi edad, no fui telespectador frecuente de las emisiones del Chavo; aun así reconozco que no hay otro guionista, productor, director y protagonista de la televisión mexicana que se le equipare en el entretenimiento blanco para toda la familia. Lo poco que vi del Chavo, casi siempre me gustó. El Chapulín Colorado y otros personajes no están considerados en este artículo.

El éxito de El Chavo del Ocho no estriba en mensajes aleccionadores. No. Chespirito tan solo se dedicó a representar ingeniosamente la esencia de la gente de barriada capitalina que vive al pendiente unos de otros. Ni ricos. Ni famosos. Penurias con gran sentido del humor y humanismo.

Entre sus personajes, destaco a la pecosa de trenzas que melosamente le decía Chavito cuando quería obtener algo de él. Me refiero a La Chilindrina, tan aguerrida y convenenciera como mañosa y aguda. Divertida porque se saltaba las trancas, engañaba a su papá: Don Ramón, un buenazo para nada. Y contra todo y todos en contra, la Chilindrina se salía con la suya. Heroína de medrosos y asustadizos. Aliada en las buenas y enemiga en las malas que sumían al Chavo en su guarida con forma de barril cervecero.

Otro personaje singular fue Quico o Kiko, como quiera que lo identifique, quien no podía tener otro nombre que el inventado por Chespirito: “Federico Matalascallando Corcuera” para definirlo ladino por padre y de alcurnia de mentiritas por madre. Actor que se llama Carlos Villagrán Eslava quien renegado pensó que separándose de Chespirito se iba a convertir en un personaje célebre: Popular tal vez. Célebre, El Chavo.

Doña Florinada, que con ínfulas de marquesa de barrio le ordenaba a su querubín, Kiko: “No te juntes con la chusma”. Pero que abandonaba este valle de lágrimas con música celestial al ver al larguirucho profesor Jirafales, quien siempre metía la pata al aceptar la invitación “a tomar una tacita de café” que le ofrecía su entubada enamorada.

Mis capítulos favoritos del Chavo del Ocho son el par de emisiones cuando Edgar Vivar en su personaje del magnánimo Señor Barriga, la que sin recato exhibía, invita al Chavo a pasar unas inolvidables vacaciones en Acapulco…

Muestra irrefutable de que los niños y las familias se podían divertir sin albures, vulgaridades o violencia. Y aquí no vale la cantaleta de que hemos cambiado (que yo matizaría por hemos empeorado) porque todavía se divierten algunos niños y familias viendo las emisiones del Chavo en Clásicos de la TV.

Televisa le quitó el número al Chavo porque éste identificaba al Canal Ocho de Televisión Independiente de México, empresa de un grupo de empresarios regiomontanos que tuvieron el sueño guajiro de competirle al Tigre Azcárraga, quien los eliminó de un zarpazo.

Yo trabajé como asistente de producción y dirección en Visión Matutina de Televisión Independiente de México, TIM de Canal Ocho, cuando los estelares eran “Sube Pelayo, sube”; “Domingos Espectaculares” y el susodicho “Chavo del Ocho”. Con el tiempo el tiburón de Avenida Chapultepec (Televicentro)  se comió al charal de San Ángel (TIM).

Aquí sí tengo que reconocer que al pasar a TELEVISA, el Chavo se hizo nacionalmente muy popular y con el tiempo conquistó Centro y Sudamérica. No hay ningún otro programa de la Televisión Mexicana tan exitoso como “el huerfanito de la bonita vecindad”…

Sé que algunos intelectualoides dirán: ¿El Chavo del Ocho? ¡Intrascendente!  Pero, le pese a quien le pese, el Chavo se da su quien vive con ídolos de la talla de Cantinflas, Pedro Infante, Javier Solís y María Félix. Cada quien sus gustos.

Cierto día, caminando por los estudios de San Ángel desde donde se transmitían los programas del Canal Ocho nos cruzamos con Chespirito. Un compañero de trabajo me dijo: “Mira, El Chavo del Ocho ni nos peló”…  “No –le respondí-  ese es Roberto Gómez Bolaños;  El Chavo si es humilde”… ¡Perdón, se me chispoteó!

 
 

Panzazo

02 Mar

Por Miguel Ángel Lino

¡Híjole!, como nos dolía la barriga cuando en forma descompuesta y temeraria nos tirábamos dizque de clavado. Pero eso sí, aunque salíamos de la alberca con un círculo incandescente en la panza y la piel ardiéndonos hasta el alma, poníamos cara de “al fin que ni me dolió”

De esos panzazos me gustaría escribir, pero mi deber en este espacio es otro.

Primero quiero puntualizar que además de escribir mis artículos y desarrollar estrategias de comunicación y creatividad para instituciones, personas y empresas, soy profesor. Y, tal vez por ello, tenga en muy alta estima la tarea de quienes ejercen en forma honesta y cabal la enseñanza e instrucción. Más aun, si lo hacen en condiciones precarias, mi consideración y respeto es mayor. Siempre he pensado que ser maestro –en condiciones de pobreza y marginalidad- más que profesión u oficio es un apostolado.

Por eso, quienes solo cobren como maestros y no tengan alguna o varias de las características antes señaladas les recomiendo que abandonen este artículo; si es que tuvieran el hábito de lectura lo que sinceramente pongo en duda.

Ahora, quienes me siguen cada martes en “palabra por palabra” (pocos pero selectos) saben que con frecuencia repito que el principal problema de México es la mala educación que reciben los niños es sus casas y la escuálida instrucción que les dan en muchísimos salones de clase. Pobreza y violencia –barbarie, le llama con razón el escritor Pablo Boullosa- sin duda son el resultado de muchos años de ausencia de valores e ineficacia en la transmisión de conocimientos y desarrollo de habilidades.

No paso por el mismo rasero a todos, sería injusto. Solo a la mayoría.

Con profunda pena, como se estila dar un pésame, he visto gran parte del documental “Depanzazo” y leído muchos artículos sobre este video producido por la asociación Mexicanos Primero, conducido por Carlos Loret de Mola y dirigido por Carlos Rulfo, hijo del escritor de “Pedro Páramo” y “El llano en llamas”…

Tengo que dar testimonio que es cierto lo que he visto, escuchado y leído. La sociedad y el gobierno mexicano enfrentan una aguda y peligrosa crisis que terminará por hundirnos si cada uno de nosotros no hace lo que le corresponde.

Desde mi punto de vista, lo primero es que lo papás asuman que la responsabilidad de sus hijos menores de edad no se limita a darles afecto y manutención. La educación y formación es su principal responsabilidad. No lo es de los maestros ni de la escuela. Que únicamente es el lugar a donde deben ir a recibir conocimientos e instrucción para desarrollar sus propias habilidades y talentos. Los niños son diferentes y tienen diversos rangos de capacidad. Los maestros se deben al grupo y podrán atender “algunas” dificultades, problemas y deficiencias de un par de alumnos en particular. Pero si se exceden resulta perjudicial para el avance del grupo y parcial para esos niños rezagados.

En cierta ocasión, el periodista Sergio Sarmiento ante mí afirmación de que los padres tenían la responsabilidad de educar a los niños, me contestó que si los padres no están preparados, pues que los maestros “hagan lo que puedan”…

Yo pienso diferente. Creo que una persona educada es la que tiene principios, valores y calidad como ser humano. Porque hay patanes, delincuentes y seres deleznables instruidos y capacitados. La ética y la moral deben ser enseñadas en casa. Hace años, la Secretaría de Educación se llamaba de Instrucción. Con el cambio de nombre empezamos a confundir conceptos y responsabilidades.

Los niños de primaria y jóvenes de secundaria de nuestro país tienen un nivel de atraso considerable frente a otros países del mundo. Si se evaluarán consistentemente a los profesores tendríamos a la vista la más escalofriante realidad académica de nuestro país.

Escuche a Loret decir que tal vez la única que pueda cambiar esta compleja situación sea Elba Esther Gordillo. Tiene tanto dinero y poder “que ella pudiera hacer el milagro”. Si así fuera, entonces además de mal preparados los mexicanos seríamos los más desvergonzados del mundo.

El gobierno no quita a Elba Esther porque “políticamente” no le conviene. Pero la sociedad: Los padres de familia, los mexicanos decentes deberíamos hacerlo.  Pero tal vez “estamos como estamos, porque somos como somos y la vida apenas la pasamos de panzazo”.

 
 

Autómata

18 Feb

Por Miguel Ángel Lino

Si no ha visto la película “La Invención de Hugo Cabret”, no se la pierda por nada. Porque es una extraordinaria cinta no dicho por mí; sino por críticos profesionales y cinéfilos conocedores de cuantos países en donde se ha exhibido. Y lo es porque conjuga argumento, realización, actuaciones y humanismo para hacernos soñar despiertos con impactante tercera dimensión.

No crea que le contaré la película y mucho menos cometeré la imprudencia de platicarle el final; aunque quisiera, me quedaría corto con la mejor de mis descripciones. Además, por la mezcla de sentimientos que en mí produjo; creo que lo mejor será que usted lo experimente en cuerpo y mente propia.

Lo que sí haré es compartir con usted lo que averigüé de los elementos que la hicieron posible:

El autor de la novela es un joven escritor de New Jersey que se llama Brian Selznick. Y en palabras de Brian todo surgió al leer: “A magical history of the quest for mechanical life” / “Una mágica historia del porqué de la vida mecánica”, de Gaby Wood, que narra la historia de unos complejos autómatas de cuerda que fueron donados a un museo de París. En particular, la historia de un autómata destartalado y abandonado en el ático del museo, fue el leitmotiv de «La invención de Hugo Cabret» de Brian Selznick. Así, la novela pasó al celuloide en una magistral adaptación de John Logan…

La palabra autómata es el femenino del vocablo latino “automatus”, que a su vez deriva del griego “automatos” que quiere decir: espontáneo, “con impulso propio, voluntario”. El autómata de la película es una máquina -tal vez prodigiosa- que está descompuesta; Hugo es un niño de doce años que afanosamente trata de componerla. Hasta ahí, no cuento más.

Pero ya el genial Leonardo Da Vinci, desde 1495, había diseñado el que se considera el primer autómata con forma totalmente humana, para que no vayamos a creer que eso de los androides es cosa de la modernidad. Lo malo es que solo existen los planos de Leonardo y hasta donde pude indagar no ha existido un valiente, como Hugo Cabret, que intente desarrollarlo.

Si la novela de Brian Selznick con 284 páginas, con maravillosas ilustraciones originales y fotografías de la época del cine mudo, es un agasajo; la película es alucinante…

El realizador de la cinta es nada menos que Martin Scorsese: director, guionista y productor estadounidense que a sus casi 70 años “se reinventa” y en lugar de llevarnos al cine a sufrir; nos lleva a soñar. Con todo el oficio del mundo, el director de “Taxi Driver” de 1976; “Goodfellas”, 1990; “Gangs of New York”, 2002… Por solo citar tres de las más crudas y violentas de las últimas décadas; pero ahora con “La invención de Hugo Cabret” demuestra que para los grandes realizadores no hay géneros o fronteras que los limiten.

Por algo será que “La Invención de Hugo…” tiene once nominaciones al Oscar: Mejor Película, Director, Guión Adaptado, Fotografía, Dirección de Arte, Sonido, Banda Sonora, Montaje, Efectos Visuales, Vestuario y  Edición de Audio.

Ahora que el único Oscar que mereciéndolo no me gustaría que ganara la película Hugo es el de Mejor Fotografía; que espero lo gane Emmanuel Lubezki, egresado del CUEC, Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM. Quienes me conocen bien, saben por qué lo digo… Pero por méritos propios más que sobrados y cuatro nominaciones anteriores, justo sería que gane El Chivo Lubezky por su trabajo en “The tree of life”.

De regreso a Hugo Cabret diré que es todo un personaje representado por un niño que tiene la inigualable virtud de no sobreactuar. Con su mirada lo dice todo.  Asa Butterfield es el joven inglés que protagonizó la desgarradora historia del “Niño con la piyama de rayas”, el alemancito que muere en una cámara de gases siendo víctima de la confusión y solidaridad en un campo de concentración nazi. Y, al igual que en aquélla película, en Hugo no vemos al actor sino al personaje.

Asa siendo Hugo alterna con Chole Moretz, Ben Kingley, Sacha Baron Cohen, Jude Law y Christopher Lee, actores y actrices quienes representan sus roles como me los imagino leyendo una historia fabulosa. Por eso creo  que “La Invención de Hugo Cabret” es tan portentosa como nuestra mente pudo haber visualizado la novela. Véala y luego platicamos de autómatas.

 
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Oxímoron

07 Feb

Por Miguel Ángel Lino

El título de este artículo pudiera ser el nombre futuro de un planeta en una galaxia por descubrir o el ingrediente químico de un medicamento para combatir el acné. En realidad no es uno ni otro. Es una rara palabra propia del mundo lingüístico y literario que designa a una figura retórica…

Lo sé. Hasta este momento he sido demasiado poco explícito. Pero, sin prevenirlo, ya le di un ejemplo de oxímoron: “demasiado poco”. Cierto, parece una contradicción. Porque la lógica nos inclina a pensar que algo puede ser demasiado o poco; pero no puede tener ambas condiciones a la vez. Pues, literalmente se puede utilizar un concepto junto con su opuesto para crear un significado nuevo / distinto, ejemplo: agridulce.

Como la mayoría de las figuras retóricas, oxímoron tiene origen griego, “oxymoron”; en latín, “contradicto in terminis”. ¿Un absurdo? No, no lo es. Porque tiene valor metafórico como por ejemplo cuando se dice / escribe: sentí que pasaron angustiosos “segundos eternos”… Ello para que sea más descriptivo, expresivo o contundente.

La retórica es el arte de hablar o escribir de tal manera que se pueda agradar, divertir, conmover, persuadir y sorprender. Y un oxímoron es un recurso ideal que puede surgir en forma intencional; aunque muchos saltan de aparentes errores involuntarios. Como cuando una mujer llena de admiración (o de envidia) le dice a su amiga querida: tu casa está “asquerosamente limpia”. ¿Intencional o voluntario? Depende de qué tan cizañera sea la amiguita esa…

Hoy, en cualquier “aldea global” puede salir a relucir “creencias científicas”. Lo ve. Así de fácil brotaron dos ejemplos de oxímoron: ya que las aldeas se convirtieron en globales por obra y gracias de la Internet; y las creencias, que por naturaleza son improbables e inciertas, tiene valor probabilístico (científico) en cierto tipo de investigaciones.

En la popular película de Pixar “Toy Story”, el simpático Buzz Lightyear hizo famoso el oxímoron “al infinito y más allá”. O a poco usted nunca ha calificado equis o ye suceso como una “verdadera exageración”. Simple y sencillamente porque cualquier exageración al rebasar cierto límite cabal o real automáticamente dejaría de ser verdadera. Pero al hablar (ojalá que al escribir también) se puede echar  mano (voz) de recursos literarios que nos hacen –reitero- más expresivos.

El oxímoron es una figura que más que en ningún otro lugar, abunda y fluye en la poesía: “Silencio atronador”, “hielo ardiente” de tu desdén… para decirle algo que le cale hasta los huesos a la ingrata, pérfida e insoluta.

Pero si de poesía “oxímorosa” se quiere hablar, a Sor Juana Inés de la Cruz se tendrá que citar: “Así, alimentando triste / la vida con el veneno, / la misma muerte que vivo / es la vida con que muero”.

De los versos anteriores, en su ensayo sobre “Los juegos de palabras en la poesía barroca de Sor Juana…” Blanca Estela Ruiz, de la Universidad de Guadalajara, analiza: “¿Cómo puede vivirse la muerte y morirse en vida? (Habrá que) superar la literalidad por vía del sentido figurado: el «dulce tormento» de amar sobre todas las cosas y no morir en el intento”.

“La música callada”, de Sor Juana; “Mis libros están llenos de vacíos”, de Monterroso; “había en su andar una graciosa torpeza”, de Borges; “placeres espantosos y dulzuras horrendas, de Baudelaire… son magníficos ejemplos que se citan en la página de el Taller de Escritores de la que soy asiduo visitante en www.tallerdeescritores.com

Al escribir un artículo sobre una de las figuras de la retórica que son más de 265 -25 de ellas las más comunes- no es mi intención que alguien se aprenda de memoria nombres y definiciones; sino compartir la riqueza de nuestra lengua y demostrar que hablamos de manera más expresiva de cómo escribimos. ¡Qué lástima!

Ahora que no tenemos que irnos con la finta aunque sea futbolera; porque no cualquiera construye un oxímoron. Recuerdo al comentarista televisivo que narrando un partido, dijo: “…avanza rápidamente; pero con cierta lentitud”. Lo cual es una “soberbia burrada”... haciéndole notar que éste (de mi autoría) sí es un “modesto genial” oxímoron.

 
 

¡Sopas!

02 Feb

Por Miguel Ángel Lino

Le confieso que la primera vez que escuché que había una rebelión de internautas en contra de “la sopa”; de inmediato imaginé a Mafalda, la perspicaz morochita (de piel trigueña) nacida, desarrollada, muerta y sepultada por quien le dio vida, Joaquín Salvador Lavado mejor conocido por Quino. Pero no, ni de arroz ni de fideo… era otra SOPA la causante de la indigestión… también indignación.

Muy pronto me percaté que la SOPA que estaba haciendo hervir las pasiones, quemándole la boca a muchos intereses, en realidad corresponden a las siglas de “Stop Online Piracy Act”, que en traducción libre quiere decir: “Alto a la piratería en línea” (refiriéndose a la INTERNET), que del otro lado de la cerca metálica es una iniciativa de Ley local con implicaciones globales, como si fuera el slogan de un fregón banco multinacional.

A razón de ello, el título de este artículo ostenta el mexicanismo ¡Sopas!, que la Academia Mexicana de la Lengua define como interjección que se usa para expresar sorpresa… que unida a un plumífero parlante forman la enigmática y peculiar locución mexicana: ¡Sopas perico! ¡Ya los “hackearon”!

Tal y como lo ve, escribo de un asunto en el que los mexicanos somos expertos; no me refiero al adulterio, ¡Ni Dios lo quiera! El tema es la piratería que a la voz de: “¡Llévela, llévela! Se venden y se compran millones de DVD’s con  películas –incluso algunas- “antes de su estreno” y alegremente se compran a diez o veinte baros (pesos). Películas que después se ven gratis en sitios que se las piratean. Y si me pongo musical le cuento que se bajan (copian ilegalmente) raudales de piezas originales igual aquí que en China… bueno, en China no; pero casi en todo el mundo.

Meto mi cuchara en ley SOPA, porque huele mal eso de que quiere proteger el Derecho de Autor para que se les paguen regalías a los legítimos creadores por usufructuar (palabreja de abogados) sus obras. Solo que la mayoría de estos derechos los tienen mega corporaciones que acaparan la producción artística.

SOPA, que por “algo” en sueco quiere decir “basura”, es un intento estadounidense (gringo, pues) para salvaguardar sus intereses que tienen regados por todo el planeta: no tanto para proteger el derecho de autor sino para que nadie “se les cuele sin pagar”. Pero intentan controlar el ciberespacio como intrépido jinete de caballos salvajes o toros cuernos largos.

El pelo en esa SOPA es una indiscriminada censura mundial. La verdadera mosca es el dinero que vuela de sus manos segundo a segundo. Millones de dólares al no tener control sobre lo que se copia y se utiliza gratis. Peor aun cuando los vivillos que no son dueños de nada lo venden casi todo.

Que la libre empresa cuide su caldo, que ponga sus reglas y políticas para utilizar la información, contenidos, imágenes, audios y videos; y que ponga su reglas y al mega pirata que lo demande y si es culpable que lo “entamben” (sí, sé que se dice encarcelen; pero entambar es una expresión coloquial también reconocida por la Academia de la Lengua Mexicana).

Aunque sea imposible controlar a millones personas que practican la piratería; los legisladores estadounidenses no se pueden lanzar como el Borras. El senador tejano, John Cornyn -que de montar caballos salvajes ha de saber algo- ha pedido tiempo a las dos cámaras de representantes para que le pongan más coco al asunto, reflexionando de la siguiente manera:”Robar contenido es un delito, así de simple, pero las preocupaciones sobre el daño que se puede causar a Internet y a la innovación en el sector tecnológico exige un equilibrio mucho más precavido, y eso requiere tiempo”.

Y sin ir más lejos, a través de la encuesta realizada por IMERK que ayer fue publicada por LA CRÓNICA, en Baja California más del 60% de los entrevistados utiliza frecuentemente Internet. De ellos, el 66.2%  ha utilizado Wikipedia sitio muy visitado para hacer trabajos y tareas…

¿Qué que pienso como maestro de esta práctica? Pues si se hace de manera abierta, citando la fuente y –sobre todo- asimilando la información de manera positiva y productiva es un recurso propio de la modernidad que vivimos.

Pero, para mí, la verdadera sopa de la piratería de cualquier tipo de contenidos es un problema ocasionado por la mala educación y la falta de valores. Trabajemos en ello.